Anita Garibaldi monta en cólera cuando su marido Giuseppe se aparece en la isla de Caprera con mil voluntarios independentistas:

“Pepe, joder, si tú te crees que voy a rallar queso para los macarrones de tanta gente ¡vas de cráneo!”


 

El ayudante de Genghis Khan da instrucciones a sus capitanes al final de una batalla:

“Y recuerden, a los cristianos prisioneros a los que se les vaya a cortar la cabeza para jugar al fútbol, favor de sacarles los ojos primero, que el jefe quiere jugar al ping-pong después de merendar”.