EN SU CONDICIÓN DE…
Tramposo impenitente desde la más tierna infancia, Agustín se sintió timado cuando una noche La Parca se le presentó en sueños fingiendo ser un trilero callejero, armó una mesita con un mantel, metió un garbanzo bajo uno de tres vasos de plástico rojo y los movió todos, cambiándolos de sitio con enorme rapidez.

Lo que más le jodió fue que luego le dio dos días para que adivinara bajo que vaso estaba el garbanzo, sin prometerle más que un momento de enorme diversión como si aquello fuese la tómbola de la feria.

Las dudas acabaron con él en 24 horas, porque sabía bien que no había ningún garbanzo.