Edgar Allan Poe, escribiendo frenético el capítulo mas sangriento de uno de sus cuentos. Aunque borracho y desordenado, ama los “maridajes” entre sus personajes y los licores.

-¡María, tráeme otro lingote de güisqui Cutty Shark, que se me está yendo la imagen del marinero asesino despiadado y sangriento!


El inventor del microchip conversa con un amigo que lo visita en mal momento en su laboratorio. El genio lo ha hecho detenerse en la entrada, quitarse los zapatos y luce agitado y locuaz.

-¡Te lo aseguro; cabían en él dieciséis millones de caracteres…¡Lo nunca visto en algo tan pequeño! De momento no pises muy fuerte, ¿vale?  Es que se me resbaló de los dedos y no ha vuelto a aparecer… ¿Me ayudas a barrer el laboratorio otra vez?