Hoy, el político de segunda fila irá a la televisión a quejarse de que sobre Gasto Público no ha podido decir ni si, ni no.

Dirá que piensa que es posible que quizás considere votar algo diferente siempre que al jefe de su partido no le de la ventolera de dejar esa vaina para otra legislatura… y se quedará tan pancho.