¡Oh, Cielos!

Doña Celia Cruz llega al cielo. Aparta con cuidado dos nubes para no estropearse las largas y cuidadas uñas y le dice con una gran sonrisa al primero que ve -que no es otro que el mismísimo San Pedro- su clave de acceso personal PIN de 20 caracteres.

-¡Asssssssúcaaa, Pedrito!

Son las diez de la mañana y San Gabriel le cubre momentáneamente el puesto a San Pedro, que se ha ido a desayunar como todos los funcionarios.

Al mostrador de la puerta se presenta un hombre arrastrando una piedra achatada llena de agujeros y muescas. Gabriel comienza la recepción preguntándole su nombre:

-Pajarito-Culebra-Sol de Rá-Pirámide…

El interino no entiende la respuesta y cuando se dispone a preguntarle por segunda vez, aparece San Pedro que se reintegra a su puesto oliendo a café con leche.

De inmediato arregla el asunto:

-¡Champollion, deja la jodienda de hablarnos en jeroglíficos  y acaba de entrar! -le dice, y cuando ve el equipaje que arrastra el recién llegado, vuelve a intervenir-¡Ooooops!, Lo siento, pero tienes que dejar la Piedra Rosetta aquí: No permitimos tablets.