El  español Ramón Mercader asesta a Trostky un tremendo golpe en la cabeza con un piolet, por ordenes del Partido Comunista Ruso. El político herido, tras unos instantes de doloroso titubeo, le hace una pregunta retórica a su atacante.

-¿Esta es la mejor forma que tiene Stalin de interferir en mis ideas o es que no tienes dinero para balas, pedazo de borrico?


El gran Mufti de la Meca, viendo sus cuatro esposas pasearse desnudas en los baños del palacio. Año 128 de la Hégira.

-¡Vaya por Dios, que ordalía! Toma nota, Ahmed: “Decretamos la obligatoriedad del burka para mujeres de más de catorce años”… ¡Pero para siempre, ¿sabes?! ¡Subráyalo!