En su condición de viejo Sargento instructor de marines, hizo que los médicos del hospital militar lo odiaran por su manía de recriminarles el poco brillo de los zapatos y otras chorradas del manual de infantería.  Por contra, las enfermeras lo adoraban por su otra manía de levantarse a las 05:05 Alfa-Mike para arreglar él solito su cama y mantener sus cosas ordenadas, sin esperar ayudas externas.

Cuando le dijeron que se moriría en poco tiempo, pasó de su eterno estado de “Prevenido, Centinela” a estado Charlie-Alfa-Golf-Alfa-Delta-Oscar y logró que todos en el hospital lo odiaran por igual, exigiendo a gritos una cura imposible a su enfermedad.

En una semana, le bajaron al tanatorio silbando alegres el Yankee-Doodle-Yankee