El rey Herodes explicando a su Consejo de Ministros su particular y maligna visión de cómo arreglar el problema del abandono escolar y la falta de medios pedagógicos en toda Galilea.

-Lo más fácil es que yo mande a mis soldados a reducir el número de estudiantes. A menos niños, más ábacos para las nuevas clases de tecnología de los cursos más altos… Es decir, dos ahorros en una sola jornada y cuadramos las estadísticas. ¿Saldría barato, no?


David, después de matar a Goliat de una certera pedrada en el campo de batalla a la vista de todo el mundo, oye los reproches de un amigo pastor que lo acompaña.

-¡Lahemoscaga´o, macho! ¡Ahora tendrás que aprender esgrima, por chulito! ¡Otro ladrillazo así no te sale ni en mil años, listillo! ¿Por qué rayos tienes que venir  a ofrecer pedradas cuando están a punto de matarse dos ejércitos enteros? ¡Jamás pasarás de pastorcillo, mastuerzo!


Zoroastro da las últimas instrucciones para que sus correligionarios mazdeístas mantengan encendida una lámpara votiva de aceite en cada casa. Hoy se dirige a un grupo juvenil de su religión.

-Atentos, chavales: Eso para los que tengan casas de adobe o ladrillos. Para los que viven en casas de madera, favor de abstenerse de la vaina de la lámpara. Se trata de un gesto simbólico de ahuyentar las tinieblas con luz, no de andar quemando edificios ¿vale? Recuerden: Tampoco deben  llevar la lámpara votiva al fútbol los domingos, que luego nos descalifica la UEFA y quedemos fuera del mundial Sub-21…