Capítulo XXII

21 de abril de 1571

Venecia

El manuscrito de Don Hernando viaja de Sevilla a Génova con el empresario Fornari, quien lo mantendrá en su biblioteca particular durante cinco largos años, hasta que sus negocios en Sevilla le aconsejan terminar con su impresión. Para ello, se lo entregará al mejor impresor de la república veneciana, Gianbauttista Marino.

El impresor contacta a su vez con Alfonso de Ulloa, de profesión diplomático, para su traducción al italiano.Veinte meses después, la obra pasará a la imprenta de Giuseppe Moletto, en lo que Ulloa preparaba una segunda traducción al latín.

La primera edición llegará a las manos de Fornari en Génova justo a tiempo para evitar perderse en el incendio de varias villas venecianas provocadas por los piratas otomanos del Bajá Ochiali que ataca la ciudad.El manuscrito original de Don Hernando, las mentiras de Don Luis y las falsificaciones del copista portugués Joao Monsantos no tuvieron tanta suerte y ardieron como antorchas en Cannaregio.

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