¡Oh, Cielos!

San Pedro revisa una traducción al chino cantonés de un evangelio suyo que no encuentra editor. Se encuentra en su mostrador de la puerta celestial muy concentrado en su labor.De pronto, una tremenda ráfaga de aire le desordena los pergaminos y le hacen sentir un escalofrío por toda la espalda. El santo se estremece.

-¡Jope! ¡O se me ha colado un repartidor de Telepizza o ya está Ayrton Senna practicando la vuelta rápida con entrada a boxes otra vez!


 

Frodo Bolson se presenta ante San Pedro, una vez fallecido de puro anciano en su cabaña fabricada por juguetes Lego. Saca de su morral una réplica del famoso Anillo de sus películas y se lo coloca en el pulgar del pie derecho.

-Hola -dice con voz afectada -Soy Frodo, vengo recoméndado por “Élseñor De Losánillos

San Pedro lo mira de arriba a abajo y le da la información que el personaje necesita.

-Ha hecho un largo camino, amiguito, pero se ha equivocado de Paraíso: Aquí somos etéreos pero no hablamos élfico, tenemos un límite mínimo de estatura, no nos gustan las joyas y la ostentación y no trabajamos sandalias para ese tamaño de pie. Mire a ver si lo aceptan en el Cielo de los personajes de ficción, entre la mamá de Bambi y el papá del Rey León, o intente que le den el hueco de Tyrion Lannister hasta que lo asesinen en su serie.