¡Oh, Cielos!

Luciano Pavarotti llega al cielo vestido de frac como si viniera dispuesto a echarse unas arias. San Pedro se queda sin palabras ante su admirado tenor y con gesto aturullado se limita a franquearle la entrada en la que le espera María Callas.

Luego de abrazarse y darse besitos en el aire, la Diva le entrega al tenor un paquete de klinex tamaño familiar por si este quiere mantener la imagen en este nuevo escenario.

-Così fan tutte- murmura el cantante por lo bajo, con la espléndida sonrisa falsa de quien murmura enseñando los dientes.


 

Los Bee Gees, Andy, Maurice y  Robin están desesperados por volver a cantar sus canciones, pero les hace falta Barry que sigue vivo y en la tierra.

San Pedro les hace una sugerencia muy de su estilo original de pescador del siglo uno.

-Si es para cantar como gatitos agonizantes como hicieron en Saturday Night Fever, puedo pedirle al castrato Farinelli que os ayude. Seguro que os coge el tono enseguida a pesar de venir del barroco. A ese le encantará ponerse un pelucón y zapatacones con hebilla  de latón y a cantar todos. ¿Qué me decís?.