El solitario filósofo coligió frente a su quinto cubata en el bar del hotel, que aquella mezcla tenía algo de misterioso. Científico de la razón, pensó que como la fórmula de la Coca-Cola es secreta pero la del ron no, el misterio estaría en el limón. Comprobó empíricamente que sacar el limón solo es posible metiendo el dedo índice y el mayor en el vaso largo del cubata. Como luego de sacar el limón se chupó ambos dedos allí mismo, le presentaron la cuenta y le llamaron a un taxi. Concluyó que, si sacas el limón, se te acaba la fiesta.