Nadie ha vuelto a ver al comprador que logró hacerse con el primer Samsung Note 7 vendido en Seúl, a pesar de que su rostro se volvió muy popular por haber salido sonriendo y dando cabezazos corteses en prensa y televisión. Su desaparición coincidió en el tiempo con un aumento de la tensión con Corea del Norte, por lo que el gobierno surcoreano maneja dos hipótesis: o era espía industrial del norte o se le frió el melón en el camino a casa.