Capítulo XXVI

21 de octubre de 1639

Zona noroccidental de la Isla de la Española

En una accidentada partida de caza ilegal, un miembro de un pequeño grupo de bucaneros de la Isla Tortuga sufre un accidente que le pone en la pista de un antiguo asentamiento español, en el que presume que puede haber oro oculto.

Un segundo accidente y sus consecuencias posteriores le imposibilitarán volver a explorar la zona, por lo que varios años después le cede el dato geográfico a un tal Exquemelin, joven ayudante del cirujano Morín, físico y médico de la comunidad pirata de la Isla Tortuga. El joven pirata visitará la zona con algunos compañeros en busca del emplazamiento del Fuerte de la Navidad y de un posible botín de oro olvidado, extendiendo su búsqueda hasta las cuevas que fueron el último refugio de Juan de Sonseca.

De su infructuoso viaje exploratorio, Exquemelin tan solo rescata un calco que ha hecho de la inscripción del nombre de Jehová con que Rodrigo de Soseca marcó para siempre la tumba de su hermano Juan. Solo el doctor Morín sabrá qué significan aquellos signos y se apresurará a enviar una copia del calco a un sabio judío de Amsterdam.

Capítulo XXVII