El rey Salomón, mondado de la risa tras el episodio del niño reclamado por dos madres, resuelto hábilmente por una simple frase suya.

-¿Habéis visto que cara puso la verdadera madre cuando sugerí que mocharan al niño en dos? ¡Menudo susto se llevó la jodía! ¿No? -sus colaboradores ríen a mandíbula batiente-. ¡Eso, alegría, que no se diga que esta corte llena de judíos ortodoxos es aburrida! ¡Venga chicos, alegría y a cantar: Hava nagila, hava nagila, hava nagila venismejá…!


 

El reverendo Lewis Carrol con la bragueta desabotonada, es acorralado por una vecinita que se llama Alicia y que le ha inspirado su más famosa obra. La niña sostiene en sus manos un gran y afilado cuchillo y se dirige a él con la voz de Megan, la del Exorcista.

-¡Ya está bien de decirme que eso que llevas ahí es un conejito hiperactivo, viejo pervertido! ¡ Como intentes tocarme el culete otra vez, hombrecito patético, te voy a mandar desangrado y sin mantecas al País de las Maravillas!