El Marqués de Sade prepara a una nueva amante masoca en los inicios de una noche de sexo, dolor y placer. La mujer está dispuesta a todo y el Marqués -que tiene hinchada la vena literaria- refina sus juegos peligrosos.

-Abre bien las piernas y los oídos, Mon Cherie, te llevaré al límite del sufrimiento humano, leyéndote en voz alta este folleto del Impuesto de la Renta Sobre las Personas Físicas… Desgrávate mi Base Imponible y comencemos con las deducciones ¿Oui?


En la orilla derecha del rio Po, Fray Angélico eleva una plegaria especial tras lograr producir licor de avellanas del bosque. El eremita tiene los pelos de punta, la sotana sucia y lleva el cordón de su orden enrollado en la sandalia izquierda. Huele a borracho a cien metros de distancia.

-¡¡Que viva Dios!! Así, sin más: ¡Que vi-va ese pe-da-zo de Dios que Dios nos dió…! ¡Jeje! Eso suena raro ¿no? ¡jiji! ¡Donde digo digo, Diego Dios…! -cambia de pronto de fase etílica y hace el saludo romano sin venir a cuento- ¡Ave-Llana, los que van a beber te saludan: o sea, Bebetorium-Salutarium!¡Burrrrrp…! ¡Ay madre, que eructos tan del Coliseoooopp..!