Capítulo XXX

12 de junio de 1799

Cap Haitien, Saint Domingue

El notable masón Alexandre Francois Auguste De Grasse, Conde de  Grasse-Tilly y Marqués de la Casa Tilly, llega por segunda vez a Saint Domingue como Oficial de Estado Mayor y ayudante diplomático de una enésima Comisión Gubernamental francesa que busca aplacar la situación de revuelta de los negros esclavos de Haití.

Ya en la década anterior, el conde había servido como oficial en esa colonia, un sitio al que le había llevado el deber y el interés de hacerse con unas tierras que había heredado de su padre. En los cinco años que duró su primera estancia, formó una familia con la hija de un propietario rico, atendió sus trabajos militares y participó en la formación de varias logias masónicas, hasta que la descomposición política en la isla y sobre todo en la metrópoli, le aconsejaron marcharse a Carolina del Sur, donde gozó de notables ayudas del Congreso y logias norteamericanas.

Ahora volvía con la intención de completar sus negocios personales incompletos y apuntalar el trabajo de las logias haitianas, antes de que la colonia se perdiera para siempre. El destino hará que el Conde sufra cautiverio a manos de los ingleses, lo que, por otra parte, le facilitará el acceso a  la herencia documental que dejó Étienne Morin en la cercana Jamaica.

Será algo que cambiará su vida para siempre.

Capítulo XXXI