Aquí aparece de espaldas al visitante un personaje extra, una especie de sumiller o aguadora, que unas veces parece lavar los pies de los comensales y otras veces parece afanarse en no dejar que en la reunión falte bebida. Sea quien sea este personaje, parece ser una solución artística a alguna polémica antigua o un elemento más para confundir al personal, ya que mezcla el cáliz de la Última Cena con el bote de ungüento de María Magdalena y sirve para descuadrar por siempre la cantidad e identidad de los personajes.

Si se tiene en cuenta que el arte religioso servía para vender visualmente un relato, estos detalles de versatilidad significan tener a mano un guión con varios posibles finales.