Lenin ha conferenciado con los miembros del Comité Revolucionario de Crimea sobre la inutilidad de la propiedad privada y de como aplastar a los ricos. Al terminar, se dirige en privado a uno de los subalternos asistentes:
-Camarada Kribanco, ahora que está ya claro el asunto de la propiedad privada y esas mandangas, déjeme a su mujer para una noche loca. Sospecho que está muuuuuy rica y habrá que exprimirla como ejemplo para los compañeros. Sea solidario con el Politburó, ¡venga…!