El inventor del yunque y el mazo, recaba una ayuda de la familia. Elige al padre de su mujer que no cesa de quejarse de la artritis.

-Suegro: venga y écheme una mano con este invento. Esto de aquí se llamará yunque y necesito que lo sujete por la parte de arriba con las dos manos…Será solo un momentito.


 

El inventor del desodorante declara en un juicio de la Inquisición presidido por el mismísimo Torquemada. El reo logrará ser absuelto sin cargos, tras una escueta justificación de los hechos.

-Lo pensé para los sobacos de mi cuñada, Señor Juez:  no es alquimia ni brujería, es defensa propia.


 

El aborigen australiano inventor del boomerang convence a su cuñado para que lo acompañe en una prueba in-vivo.

-Tongo, párate aquí a mi lado y no te muevas. Voy a lanzar mi invento y ya verás como vuela. Por favor, por nada en el mundo te cambies de sitio, ni siquiera si yo me agacho, ¿Vale? Bien, ahora cuéntame por milésima vez por qué dices que soy tu cuñado tonto y que consigues siempre mejor caza que yo… Me parece que eso va a cambiar de un momento a otro, pero me gustaría oír tu opinión de mí otra vez.