RESPUESTA RÁPIDA A UNA “DEFENSA” SOBREVENIDA

Querido Consejo de Ancianos de Mazoville:

¡Salud, Boludos! No teman por mi integridad, no me ha comido ningún león. Estoy muy bien y les escribo desde mi nuevo exilio dorado en Lausana, Suiza, recién llegado de pasear por el lejano Buenos Aires, adonde me invitaron a la reinauguración del obelisco de la avenida 9 de Julio. ¡Allí hasta comí carne de vaca, oigan!

Les agradezco que hayan publicado una carta  en mi defensa, ya que eso decidió a mi amada –la cooperante suiza fotógrafa- a volver a buscarme en un helicóptero alquilado, algo que me vino muy bien, harto como estaba de pastorear cabras y de las burlas de todos ustedes por no pasar del puesto 87 del escalafón tribal de Hombres Bien Dotados.

A pesar de mi agradecimiento, diré que vuestra carta rezuma hipocresía, cosa que me cabrea hasta límites insospechados. Me explico:

Mi mujer extranjera “no identificada”, además de cooperante ocasional es dueña de 8 joyerías y relojerías de este país, de ahí que sea muy discreta y responsable aunque esté nadando en billetes. ¡Ahí metieron una pata, listillos! Hay que investigar más y envidiar menos.

Mi mujer es una persona amable y abierta, que me comparte con sus amigas de la ONG, mientras observa satisfecha, mientras que allá sufría las burlas de 86 varones mejor dotados que yo y me rechazaban las mujeres casaderas por “cortito”.

En lo laboral, diré que si allí era bueno para rodearme de cabras locas que me seguían por la sabana si les daba bastonazos, aquí es más o menos lo mismo y soy un campeón: cabra loca a las sábanas y ¡bastonazo! . ¿Pluses? Pues que no paso sed, ni cojo insolaciones.

Yendo a lo económico, les diré que no veo diferencia entre que me abonen derechos de imagen en efectivo, a pasarme todo el día holgazaneando sin taparrabos, rodeado de demonias que no cesan de decir “Oh My God!”, vivir entre muebles de diseño con vistas a un lago, comiendo fondue de queso con vino blanco, durmiendo en una cama redonda giratoria con espejos en el techo y aprendiendo a conducir el Maserati de mi novia, después de merendar caviar y bajarlo con traguitos de Champán en mi piscina sin fin.   Por eso, ¡jodanse, queridos! ¡A mí no me van a sacar ni un céntimo, aunque finjan defenderme!

Apréndanse la lección: Esto les pasa por haber cambiado los taparrabos de diario por túnicas árabes sin avisármelo, el día en que fueron las cooperantes a la aldea. ¡Claro, como yo no era más que el cabrero, pasaron de avisarme! Ahora les duele que mi mujer y sus amigas se fijaran en mí y los ignoraran a ustedes y su dichoso escalafón. Aprendan pues, seborucos: el mundo es de los listos y mejor si van desnudos y tostaditos. Ya se ve que de moda y de mujeres ese Consejo no sabe ni un carajo.

En resumen, por si no lo entienden bien webones: Va a ser que, lo que soy yo, como que NO vuelvo, ¡pajarracos avariciosos!

Les advierto que en pocos días me dan la nacionalidad suiza, por un asunto de “fuerza mayor”según una amiga íntima mía, oficial de migración; así que como vea yo en mi nuevo país a alguno de los 86 toletes punteros de la tribu, sepan que lo voy a denunciar como agente del Califato.¡Quedan avisados!

También les recuerdo a los chicos de la aldea, que Suiza no tiene mar y que no se llega a ella navegando en pateras ni barquitos, y mucho menos, en caravana de camellos. Más les valdrá  no antojarse de venir a mi Helvetia del alma; así que a joderse con las cabras y esperar terminar de crecer trabajando a pleno sol,¡pendejones!

A los ancianos les diré que dejen ya de especular conmigo y mi mujer y se fajen a trabajar, que no toda la tierra es llanura y que por más grande que sea el tubérculo, siempre hay que hervirlo para comerlo.

Y si los 86 que van por delante de mi , se pican, pues que se rasquen…Trabajo les costará llegar al meollo.

Con cariños desde una prudente lejanía,

N´gono.