Señores MIEMBROS del Consejo:

Yo sí que seré breve, vejestorios.

Hago mías las últimas palabras de vuestra amenazante carta, para decirles que eso de “resistir mis presiones”, que “me he pasado tres pueblos” y que pongo a la gente en “posturas radicales” es lo que generalmente me dice mi novia cuando hacemos el amor.
En cuanto a una posible sharia en mi contra, a Salman Rushdie me remito: todavía anda por ahí, viviendo la vida y bebiendo Johnnie Walker a todas horas, aunque llevando en los bolsillos de la chaqueta dos metralletas Uzi judias. Si a él no le importa cargar el peso de esas armas, imagínense qué liviano se me haría a mi hacer algo semejante, ya que podría llevar un RPG antitanque en los pantalones y no lo notaría.

Díganle a los ninjas fieles que van a enviar a trocearme, que soy peligroso, que voy armado y ando bien encocado, para que el mullah les vaya preparando sus vírgenes. Que no filmen vídeos hablando peplas de religión, ya que si vienen a matarme, es por envidia cochina de ustedes y ellos tendrán muy prohibido todo lo que tenga que ver con el cerdo. ¡Que tontunos!. A ver cómo van a encontrarme, siguiendo yo el tratamiento para blanquearme la piel que tanto éxito le dio a Michael Jackson y a Sammy Sosa, y como Suiza está llena de nieve, desnudo me confundiré con el paisaje, listillos.

Y como dicen que “para un chulo, chulo y medio”, ahora les dejo y me voy  a una disco de moda, a ponerme morado hasta el sombrerito de cerditas de todo tipo. ¡Ciao Momias, sigan ahí aplastados a la sombra del baobad, haciendo cálculos para subir en el escalafón!

Perdido entre la nieve, omnipresente en las redes y bien lejos de ustedes, N´gono.