Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos por la reciente muerte de Roosevelt, se asegura de no desentonar demasiado en la conferencia de Postdam a la que ha llegado sin mucha preparación. Pone a trabajar a uno de sus asesores personales en un aparte:
– Ya sé que al gordo bajito inglés del cigarro le llaman “Chúchi”, pero… ¿Cómo me dijiste que se llama el rey ruso, el abuelete este del bigote? ¿Es Lapín? ¿Pálin? ¿Balín? ¡…Ahhh, Stalin! ¡Ya me sonaba!