El Papa Francisco firma un documento importante para la cristiandad y lo explica con breves palabras:

-Y ahora, dado que el mundo se ha vuelto un lugar más inhóspito que un aeropuerto grande y que la Cristiandad sufre en demasía, decretamos que todo aquella que se llame Yolanda, tiene el perdón di tutti i quanti i peccati. Con eso se saltan el rollo de las penitencias, porque ya las llevan musicalmente desde el bautizo ¡Así, por la gorra, en duty-free, kostenlos, gratuitement!


ESA MISMA NOCHE:

El Papa tiene una revelación: el Arcángel Gabriel se le aparece en sueños y le da un reproche de parte del Gran Jefe:

-Con tu última indulgencia plena has provocado que todos los grandes pecadores se cambien el nombre a Yolanda, e intenten colarse en el cielo vía convalidación del  purgatorio. El Jefe esta que trina y no descarta un nuevo diluvio, un meteorito, una vaina. ¡Tu verás como arreglas este asunto, gauchito querido!


MIENTRAS, EN EL INFIERNO:

Caronte, el barquero de la antesala del infierno, instruye a los pasajeros de su barca antes de comenzar el viaje por la laguna Estigia hacia el Hades. Todos llevan un yunque atado al pecho para la práctica obligatoria de Emergencia Marítima para cruceros:

-Si alguna de las presentes ha llevado en vida el nombre de Yolanda, Violante, Yoli, Yoyi, Yolande, Yiyi, Wioland, Iholante, Iolans, Violans, Jolanda o similar, que pasen por aquel mostrador a entregar su yunque y pedir destino, que igual se libran por reciente decreto:  aquí no aceptamos mártires del Señor. De hecho, el último castigo del infierno es escuchar a todas horas la canción de Milanés. También se me apean los que hayan nacido el 17 de diciembre festividad de Santa Yolanda, San Ananías y San Azarías, que ya llevan lo suyo. ¡Venga, arreando!


DOCE HORAS DESPUÉS, EN LA ISLA DE GUAM:

-¡Me da igual que este Papa me parezca un hereje de tomo y lomo! De ahora en adelante, llamadme Raymond Yolando Leo  Cardenal Burke. ¡Y Francisco que apechugue!