El Coronel Aureliano Buendía visita el registro civil de Macondo por segundo día consecutivo. Con su autoridad cuartelaria, se dirige al único oficial civil del pueblo, quien el día anterior había aceptado a regañadientes su petición de cambiarle el nombre de pila.

-Oyeme bien, Jacinto Saltalapuerca: deshazme el cambio de nombre que te pedí ayer. ¡Ya no soporto más llamarme Coronel Yolando Buendía!

El funcionario lo mira con incredulidad. El coronel se explica:

-Me pareció una buena idea que si “El Coronel no tiene quien le escriba”, al menos estaría bien que alguien me cantara. ¡Craso error! ¡Esta vaina de “Yolanda, Yolanda”, no hay quien lo aguante! ¡Venga, venga; descámbiame ese asunto o te monto una guerrilla aquí mismito!