El Doctor Watson desayuna con Sherlock en el 221 B de Baker Street. Mantienen la educación a pesar de que la amistad no pasa por sus mejores momentos.El detective ha acusado reiteradamente a su amigo de mostrarse agresivo y susceptible desde su ruptura con Mary Morstan. El doctor ha negado mil veces que sea así y Holmes insiste con afectada superioridad en que es algo que resulta muy evidente.

La crispación se siente en el aire.

Hoy toman el desayuno Continental de la Señora Hudson, con una esmerada tabla de quesos.

-¿Quieres queso, Holmes? -pregunta el doctor.

– El Emmental, Watson…

-¡Que te follen, pesa’o!

-¿Lo ves?  -Sherlock explota en una carcajada cínica- ¡ Ya te has puesto rojo como una bola de “Edam”! ¡Habrá que darte algo para “Cheddarte” los nervios! La verdad Watson, nunca te había visto tan afectado por perder un par de “Tetillas” como las de Mary, pero comprendo que eches en falta a tu “Vache qui Rit” aunque los pies le huelan a queso “Cabrales”.

(Alejémosnos prudentemente: todavía se están dando de bofetadas)