TERCERA PARTE

DOS SOLDADOS

La Casualidad

Capítulo XXXII

21 de mayo de 1807

Madrid, España

La efervescencia política de una España aliada a disgusto con Napoleón, derrotada en Trafalgar y con ausencia de un gobierno verdadero, favorece el trabajo de las hermandades masónicas que se convierten, con sus escalafones y liturgias, en referencia moral y organizativa en colectivos importantes como el ejército y gremios de todo el país.

Dentro de una gran campaña de reclutamiento, en una logia de Cádiz se acepta como aprendiz a un simple cabo primero de infantería, que llegará a las máximas cotas de influencia tanto en el ejército como en la masonería local.

En el país campean cuatro grandes organizaciones masónicas que se disputan la captación de nuevos miembros, ofreciéndose a organizarlos según las dos más importantes corrientes continentales del momento: El oriente Inglés y del Supremo Consejo de Charleston, que ha logrado desplazar a la Gran Logia de Francia de la cabeza, por su clara entrega a los dictados de Bonaparte.

Aunque en apariencia  enfrentadas, ambas organizaciones están encabezadas en España por dos hermanos aristócratas franceses, militares y miembros de la familia Tilly y, por lo tanto, descendientes directos de Johann T´serclaes, paladín católico de la guerra de los 30 años, quien probablemente se revolvería en su tumba si se enterase de los afanes anticlericales y libertarios de sus herederos.