El Destrio

A su Ilustrísima bondad el barón du Mauvaise Foi.

Con el respeto debido a vuecencia he de consignaros que no es lo mismo conceder que regalar. Aunque la misma medalla pueda lucir por igual en la guerrera del soldado o en el cuello de la amante, sabed que mientras la primera logra cerrar heridas, la otra más bien sirve para abrir piernas. Ya en la Eneida se cita “timeo danaos et mihi placet ferentes”, y como uno es muy de Virgilio, uno virgilia cuanta estrella se le arroja, que alguna saldría más a cuenta procurármela con un buen martillazo en la frente.

No todo es lo que parece, ilustrisima. Si el propio Cervantes subiera hoy a alguna que otra sierra descubriría con perplejidad que los molinos son gigantes, por mucho que este mundo de sanchos lleve siglos empeñado en lo contrario.

Habéis de comprender que algunas de las…

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