A su Excrecencia el Marqués

(que se repone en el Hogar del Taca-Taca)

Os agradezco Eminencia preocuparos por mis rentas, pues la gente como vos siempre va midiéndome  las cuentas. Tal parece su merced, que os pico como el sarampión.

¡Que duro lucís Marqués, os habréis dado la Viagra! ¿O es que el fiero odio os agarra de la cabeza a los pies?

No habláis vos -casi sin mente- si no la envidia que lleváis, la fuerza que os ha movido por oscuros aposentos en busca de un doblón caído a algún mozo displicente -Doblón digo yo, de manera muy cordial, que siempre se sospechó que lo cambiabais por  jabón, siempre que el mocetón tuviera a bien desnudarse- Pero pelillos a la mar, que esas cosas no interesan y os picarán en piezas si me pongo a mencionar lo que de vos se murmuraba, antes de haceros “avatar“.

Me extraña sobremanera, vuestra forma de opinar, pues me temo lo peor ya puestos para olvidar.¿Decís “oleaginosas cuartillas manchadas de muchos churros”, cuando se hablaba de un Curro que su porra os donaba, buscándoos con afán marcado en alguna oscura buhardilla? Dejémoslo, Señor, os lo ruego, que si me pongo yo a hablar se os caerá el cinto a los ruedos – cosa que en Mosén no es raro, si los chismes acatamos y creemos lo que bocas de vecinas nos contaron.

Aplastaros no queremos, – quizás sea vuestra ilusión- aunque mirándolo de cerca, lo buscáis con gran fruición: Lleno de hollín decís vos, que iba mi chimenea…¿Y qué queréis, gran Marqués, si siempre pillé cocinera en vez de revuelto doncel?…Son los gajes del oficio, comer mucho y mancharse resulta muy natural…Vos que no sabéis de eso, algo os aconsejaré: meteos con lavanderas – que no huyan frente a vos- que igual hasta hay suerte y os friegan de los huevos, dos de dos.

Habláis de una “gran” dama y poca cosa os veo yo, cuando tenéis que presumir de haberle tocado “ahí” a tan tremenda ballena. Si acaso fallé con ella, motivos no me faltaron: no la pude desnudar, pues la lógica indicó que más fácil me sería, cazar morsas a puñados yéndome hasta Rentería. Decís que del tálamo caía, esa grande mole indecente, espero que estuvierais de frente, para poder sobrevivir… y como eso lo lograsteis, me surge preocupación de que el marido de ella, no estuviera tras de vos…Pero insisto, no son temas, que se queden de hibernación, que el mundo a mudado mucho desde el viaje de Colón.

Al primo Humberto, -muy bizco- sacáis a colación, por no cesar de leer todo lo que escribía yo: Se lo mandó el de las gafas, en plan recuperación y mirad si le fue de provecho que en Estremeras está, siendo preso de confianza de un gran líder catalá.

Pensando siempre en dinero, pasasteis a las pensiones, y sin mediros -¡bocazas!- hablasteis de algunas islas a las que otorgáis un virgo sacado del “Pintereste”. 

Perdonad si aquí me río, consciente de mi victoria: nombráis un sitio lejano, muy raro y de cajones, como para ir dejarles un tocho de mis millones. -Ya se sabe, vejestorio, que el dinero mal habido, debe de estar siempre a la mano pa’ que vuele sin medida... Por eso es que mis riquezas son todas las declaradas…(¡Pero bueno mi Marqués, que memo estáis, que pesa’o!… ¿Acaso habéis conocido algo virgen permanente, con relleno de dinero, al que no le metan diente?… ¡Chitón, no la jodáis más, que como nos lea el Montoro, la corná será de Feria, de caseta y bien sonora, de esas que hacen historia  y los diestros ni mencionan).

En fin querido Marqués -vieja mosca testiculera– barrunto que si seguís hociqueando por doquiera, os puedo pronosticar el sopapo que tendréis: será tamaño salón, pero no de hogar casero, será grande, ancho y largo cual Alcázar de Toledo. Tomad buena nota entonces, que es casi ley natural, que a los bribones ancianos los pongan a descansar, la carita bien hinchada, ¡Y las bolas, además!

Sin ganas de más abuso, armado y peligroso,

Muy mio, el Barón de la Mauvaise Foi.