AL MARI-QUÉS DE LOS CAJONES (que por tardar yo en mi respuesta, creía que desertaba de este reto epistolar -ya subidito de tono-que a muchos os apasiona y que repongo en liza aquí.)

Distinguida Flatulencia:

Muchas cosas mencionáis en alegre algarabía como si no tuvierais que haceros otra cosa en todo el día. Para comenzar diré, que es de todos bien sabido que para hablar con personas, la gente bien educada, se suele tragar primero los nabos que esté comiendo. Por favor, os lo ruego aquí, para dirigirse a mí, libérese de lap olla que en el hocico tenéis, pues entre salivas y babas no se le entiende a Vosé.

¡Ay Mari-qués, que risa dais, queriendo talar a boca el árbol Mauvaise Fois, pues  supimos que el Mal Francés os dejó casi sin dientes, hemorrágicas encías y el coco un tanto demente. Vos diréis que es una alergia de origen desconocido, pero sabéis – buen cretino- que el origen de los males os viene de los manejos que os hacen los menestrales.

De un Analfabio me habláis, pero creo que divagáis pues hasta en la wikipedia hablan de uno llamado así, moruno y de ojos garzos, amante de los varones y por oficio figura, mamporro de los Destríos…Mirad bien señor Marqués, que la memoria no os falle: está claro, pendejón, que algún abuelo novato, por limpiarse bien el rastro, os haya colado un gol.

Mencionáis la Bolleroi, y os pregunto buen sarasa, ¿Era mi yaya pescatera’?…¡Es posible, que sé yo!… Pero ahora que decís, es posible colegir que de esos genes me venga el arte de degustar algunos frutos de mar en forma de pescaditos, ya que se ha vuelto un rito desayunarme con uno (desechando como siempre toda forma de salchicha, los huevos pochos que amáis, cosas con o sin plumas, los pepinos y zuchinnis, las embutidos y morcillas y hasta al plátano amarillo, no vaya a ser que lo vuestro se pegue por la comida y las ganas de varón os vengan por estar comiendo  ollas no del todo homologadas)

Todo lo que cato yo son como ninfas de estanque, bellas, suaves, femeninas, mientras que a vos interesan cosas tamaño tanque, pues nada como un buen Panzer que os entregue a vos armamento, para ponerle contento un poco de Vaselina…Y es que hasta el pompis, marqués, tiene una cierta medida: allí os pone “Salida” y no “Pasaje”, ¡Pardiez! (Y ahora que así os riño, comprendo sin disimulo, que leísteis “La Salida” -y confundiendo acepciones, creísteis que era un blasón y alegre os entregasteis a catar a algún Catón.)

De vuestra estirpe es sabido que gustaban de “equitar”, vuestro bisabuelo con las burras, la bisyaya -muy amante- de caballos sin domar, Maribárbola bajita que pronto tiraba el sayo, por si el animado equino quisierala remontar…Y volviendo a la conversación, mencionáis a un Polosoy, decís que de serlo, era, -otro noble mari-nero- sin mencionar de pasada que en el suelo muy blandito de vuestras antepasadas, clavó pica el muy mentado, dejándole al marquesado dos bonitas muchachitas de esas que no casaron y metieron en el convento. Habláis de un tal Aparicio -que no llegué a conocer-, al que llamáis “ajeno y feo” para luego describir sus tegumentos peneanos con ardor de buen artista… Tegumentos lusitanos que solíais bien catar ansioso sin una pizca de apuro, pues ya os era manía que el tal lacayo exigiera un gran  soplo de tu aliento en toda su anatomía.

Me temo, Su Mari-qués, que la cabeza os falla y es fácil de comprender, ya que lo inútil se atrofia y lo usado siempre engrosa…Por eso a estas alturas, al final de rabadilla no tenéis ya posaderas: lo vuestro se ha vuelto un zulo, de esos en los que caben cuatro lanzas de los Tercios, tres bolardos incendiarios y de tapa, dos cureñas con la carga de un cañón.

Y ya Mari-qués, siendo sincero, todo esto aclararé: me odiáis por aquel NO que os dije tirando de espada para defender mi honor. Aquello os trastornó y he aquí que persistís. Quizás debí decir ” si ” y ordenar al palafrenero que os rizara bien el pelo allí donde ya os queda poco por haber colado cocos en ese, vuestro bujero…Y es que tenéis el zulo ya romo de tanto abuso, que ni os vale aquel pomo -que pusisteis en la puerta- por la falta de algún maromo que os puedan desencajar, vuestros preciosos juguetes, tinajas de Palancar.

Por cierto Marqués os digo, según un Juez Militar, no debo reñir con vos, pues aquel viejo expediente del torpedo que perdisteis cuando en la marina estabais, volverá a ser revisado, pues vuestra débil respuesta de haberlo cogido prestado para un uso personal, no cuela en oficialía y os piensan de fusilar.

Como cobarde que sois ya tienen la previsión de pararos cara a cara cuando llegue  paredón. Así mostrado al piquete -piquete de ejecución- no faltará una diana para marcar la precisión: os darán bien por el zulo, como gran condecoración… Tal cual se ahorra el Estado de pagar jubilación, a Vos que lleváis las nalgas por toda cotización.

En fin pesado Marqués: ¡Que el disparo os sea feliz!.  No disputo más con Vos pues prefiero estar bien lejos de las tapias militares, no vaya a ser que el torpedo -que tan bien atesoráis- estalle como un obús cuando os rompa el zulo.

Quedo de mi, muy mio,

Barón del Mavuaise Fois