Os agradezco Marqués vuestras dignas palabras, pues no era de mi gusto tirar por el barranco del insulto. Igualmente os aseguro que ganas de repostear y más cosas he tenido, pero las obligaciones con la Corona me lo tienen impedido. a ver si cesan ya las malhadadas sediciones y me ponen a descansar de políticas misiones. Un abrazo de medio lado, por aquello de no chocar espadas.

El Destrio

Ilustrísimo barón de Mauvaise Foi.

He de confesaros lo mucho que he podido disfrutar en estos días con vuestras recientes misivas. ¡Cuánto bien le hace al espíritu adentrarse en los buenos recuerdos, degustar de nuevo aquellas entrañables situaciones, aquellas lejanas vivencias, aquellos sanos disfrutes! ¿Cómo no habría esto de reforzar los lazos de amistad y camaradería entre dos grandes amigos, como somos sin duda vos y yo, al repasar con aquiescencia y comicidad los días felices compartidos nuestras vidas? Lazos inquebrantables que hoy, sin duda, me otorgan la confianza para… pero, no, venerado amigo, eso ha de llegar más tarde.

Mal que algunas palabras se vistieran de reproche, ¿no era vuestra intención en tan dignísimos párrafos sino hallar comprensión y entendimiento en cuanto al pesado ejercicio que nuestra noble posición nos obliga? Pues, si se hablara en ellas de ciertos roces, ¿Quién no sintió esos mismos impulsos alguna vez en…

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