Mi queridísimo Marqués:

Sin duda queréis hablar del pasado que ya fue, pues se os nota el interés en volver atrás muy raudo. Amigos sin duda fuimos –y hasta volveremos a ser- si no insistís en que pruebe la carne que goza Usted. De la dieta proteínica del emperador Alejandro, mejor no dar más razones, que si nos vamos a ello, nos cuelgan por los cajones.

Las razones de la clase os hacen reflexionar, bien sabéis que un Barón, por mor de su condición, os podría proteger de mirar al paredón. Pues bien, Ilustre Marqués, sin haberlo Vos mendigado, he conseguido hablando, salvaros de la fatiga de que os dieran en plena espalda una ronda de disparos: La Corona protectora ha ya desestimado el llevaros al cementerio a pagar vuestro descaro, pues alegando obsolescencia del mentado torpedito, ahora solo os falta devolverlo limpio y a ser posible enterito. Para tal consecución ha bastado recordar a la marina justicia vuestra hoja de servicio: esta incluye claramente, que Vos hicisteis correr a peligrosos macarras que por misión se traían el atacar nuestros barcos, que con vuestro tronío y valor disparasteis un cañón que los hizo desistir de tan horrenda intención. -Tal afán me sirvió para que la Corte Militar olvidar de mirar aquel maldiciente bulo, de que cañón no había sido, si no digestión tardía de una lata de fabadas- Puesto en evidencia que el éxito os bendijo, pasan todo el asunto a la caja del olvido, a donde yo mismo enviaré mis anteriores berridos. Sea pues, Señor Marqués, que la buena Paz encaje entre antiguos diletantes, que la clase es importante y nos la quieren quitar, gritando desaforados que nos pagan los demás.

Para solventar elegante vuestras viejas andanadas, ahora me mencionáis a algunos “buenos”antepasados, que lograron vivir del cuento con sus acciones reales:

Sor Engracia, -digna hija de su tiempo- que por bregar con las calzas de numerosos tunantes, pasó de monja a beata, pariéndole cuatro monjas al Abad de su convento. (Tan famosa se volvió, que de su historia salió el palindrómico asunto de “Dábale arroz a la Zorra el Abad” y creedme si os aseguro que no parece ser lo único que encajó por la reversa del tan redichoso cura)

Algo decís también del Conde de Formolonia, precursor de los forenses y por ello muy “embalsamado” de rostro, que con un muerto, dos varillas y un arrugado sayo hizo correr al moruno camino de su morada, mostrándole a tal infiel la tizona del Vivar. (Otro infiel sería Don Sancho, que aprovechando esas lides, queríase beneficiar a la redonda Jimena, más esta buena mujer, dulce fina y caprichosa, prefirió pasear hermosa el cadáver de su Cid, desde Valencia hasta Burgos, “haciéndose las provincias”)

¿Y que reprochar al bueno del Duque Mojo Picón, si tuvo aquella visión de majar en un mortero una mezcla de diabluras famosa en el mundo entero? Deconstructor de mejunjes, sazonador de las papas, inventor del pica-pica y “bailaor” de las salsas. ¡Loor al Mojo Picón! gritarán desde Canarias, que no hay quien se trague secas unas “papas arrugás”, aguacate, dos malangas unas yucas y demás.

Os agradezco Marqués que niveléis un tanto a destiempo los brazos de la balanza, pues de todos sabido que puestos a desbarrar, las mentiras siempre quedan y que pesan sin menguar.

Me sorprendéis Señor, recordando que tuve un Rolls, muy bonito y elegante, rápido y como un sol, más ahora debo advertiros que hace tiempo lo cambié: tengo una flota pequeña de Currieres de Renault, que disimulan un mucho mi boyante situación. Así evito las revueltas de toda la oposición, guillotinas y coletas, esteladas de hugonotes y demonios de esa izquierda que permite nuestro Señor. Eso sí, debo advertir, que todas las “fregonetas” semejantes en mucho son, pues tienen el mismo color, matrículas consecutivas, y en saliendo todas al punto, no hay poli que de conmigo.

Vuestra llamada de auxilio enviada de Santander, espero se halle resuelta con el sirviente José, chico listo, buen cantante, al que mi casa avió bien, para dejaros dinero y transporte a vuestros pies. Por el hotel no se preocupe, la cuenta la pago yo, que ese IVA y el recargo, intereses y pignoración, vienen bien a mis casillas de próxima declaración. Bastará que le firméis al chicuelo Joselito, el traspaso del molino que en La Mancha Vos tenéis, como prueba de cariño sin llegar a dar traspies.

Os ruego hagáis llegar con mucha satisfacción, saludos a Chuchi, Pipín y Tanito, a Borjy, Gonzi y Lilita, y todos esos pariente que forman su colección, que besitos en el aire, sonrisas de buen cartón, collejita a los muchachos y a la dulce Margaretta, un cachete en el pompón.

Queda de Vos, servicial,

Barón de la Mauvaise Foi